Anahí, una joven india guaraní, decidió actuar al ver que la selva donde vivía estaba siendo talada. Su amigo Saraki, un veloz pajarillo que tenía un don para reconocer a las personas especiales, extendería su mensaje:
–Cuidemos de igüi, nuestra tierra –le dijo Anahí antes de que partiera.
En su largo viaje Saraki eligió a las que, junto a Anahí, serían las primeras mensajeras de igüi: la norteamericana Aiyana, la esquimal Yupik, la europea Alicia, la africana Ayira, la china Ling, la australiana Alinga y la hindú Nirali.
Entre las ocho organizaron una convención mundial para estudiar cómo salvar nuestro mundo. Al atardecer se reunían para contar historias de las que había mucho que aprender.
